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¿Quién es aquel que realmente nos ama?

June 27, 2017

“Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece.” – Proverbios 27:6

Pablo, en su segunda epístola a su discípulo Timoteo nos advierte que una de las características de muchos “cristianos” en los tiempos postreros sería la “comenzon de oír” fábulas mentirosas antes que la verad de la Palabra de Dios… Estamos viviendo en esos tiempos.  A la gente no le gusta escuchar la verdad.  Muchos cristianos se ofenden con el pastor o su esposa, o algún líder piadoso que se preocupa por su bienestar espiritual y se atreve a corregirles una mala actitud o comportamiento.  Se apartan de ese hermano(a) que simple y sencillamente está tratando de ayudarles con un consejo o exhortación, y prefieren juntarse y hacer amistad con alguien que piensa como ellos y les “da por su lado”.

Pablo escribiendo a los Gálatas, cristianos que él mismo había ganado para Cristo les dijo: “¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?” – Ga.4:16

La Biblia nos dice que el que verdaderamente nos ama, es aquel que nos corrige…

Pr.13:24 – “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.” 

¿Quién es el que realmente nos ama?

  • Aquel que nos dice la verdad, y no lo que queremos oír…

1 Co.13:6 dice que el verdadero amor… “no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.”

  • Aquel que está más interesado en nuestro bienestar espiritual, que nuestra aceptación y amor (falso)…

2 Co.12:15 – “Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amandoos más, sea amado menos.”

  • Aquel que está más interesado en agradar a Dios que en agradarnos a nosotros con palabras lisonjeras…

1 Tes.2:3-6 – “Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.  Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis,… ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros,…”

  • Aquel que está dispuesto aún a herir nuestros sentimientos, con tal de decirnos lo que necesitamos oír porque quiere lo mejor para nosotros…

Pr.27:6 – “Fieles son las heridas del que ama;…”

Ecle.12:11 – “Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros en las congregaciones, dadas por un Pastor.”

La prueba más grande de que su Pastor le ama, es que le predique todo el consejo de Dios… que le diga lo que usted necesita escuchar y no lo que quiere escuchar (2 Tm.4:1-5)

 

Cuidado con el disimulo

June 26, 2017

“El que odia disimula con sus labios; mas en su interior maquina engaño.  Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones hay en su corazón.  Aunque su odio se cubra con disimulo, su maldad será descubierta en la congregación.” – Proverbios 26:24-26

Esta es una amonestación y advertencia a la vez – Hay que saber conocer el carácter de una persona antes que creer todo lo que dice con sus labios.  No hay que ser ingenuos. Por otra parte, la Biblia dice que debe quitarse de nosotros “toda malicia” (Ef.4:31).  No es bueno (ni correcto) andar sospechando de los motivos e intenciones de otros; ¡especialmente de hermanos en Cristo en la Iglesia!

Creo que más bien la amonestación es para cuidarse a uno mismo.  A Dios no le agrada el “disimular”…  (Diccionario: “Disimular” = Ocultar o encubrir con astucia lo que se piensa o siente).  La astucia es una característica del diablo.  Nosotros los creyentes somos exhortados a ser “prudentes”, no “astutos”.

Pablo reprendió a Pedro por andar “disimulando”…

“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resití cara a cara, porque era de condenar.  Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.  Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.” – Gálatas 2:11-13

¿Lo vio?  ¡Disimular es hipocresía, y Cristo aborrece la hipocresía!

Es mejor ser sinceros con todos.  Cuando hay un problema entre hermanos, es mejor arreglarlo como nos amonesta la Biblia a hacerlo.  Si alguien le ofendió o hizo algo que no le pareció, mejor es hablar con la verdad (siempre y cuando sea con amor cristiano -para resolver un asunto y con el fin de que haya reconciliación).  No es bueno andar disimulando, eso solo hablará la puerta al diablo (Ef.4:26-27).  Y al fin de cuentas, dice el proverbio que la maldad “…será descubierta en la congregación.”

En Lucas 12:1-2 Cristo dijo: “Guadaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.  Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.”

¡Cuidado con andar disimulando… Cuide su corazón!

Mejorando en nuestra oración

June 15, 2017
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1 Timoteo 2:1-8

1. Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
2. por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
3. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
4. el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
5. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
6. el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
7. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.
8. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.
La Biblia que uso contiene títulos arriba de los pasajes, que dan a entender el tema que esa porción de las Escrituras toca.  Arriba de nuestro pasaje lee: “Instrucciones sobre la oración”.  Definitivamente este es un tema que debería importarnos mucho a todos los cristianos – Cómo orar correctamente, o cómo mejorar en nuestra oración.  Yo no sé usted, pero creo que yo necesito mejorar mucho en mi vida de oración.
Antes que nada, deberíamos saber ¿Qué es orar?
No es tan solo una repetición de palabras o una costumbre religiosa
Hebreos 4:16 – “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
1.  ORAR ES ACERCARNOS A LA PRESENCIA DE DIOS PARA BUSCAR SU AYUDA… ¡Hay que saber acercarnos a Dios!
Mateo 7:7-11 – “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”
Santiago 4:2 – “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.”
2.  ORAR ES PEDIR…  ¡Hay que aprender a pedir!
Mateo 6:6 – “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”
3.  ORAR ES PASAR TIEMPO A SOLAS CON DIOS… ¿Hace ud. tiempo para orar a solas con Dios?
Mateo 6:7-9a – “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos...” 
4.  ORAR ES CULTIVAR UNA BUENA RELACIÓN CON NUESTRO PADRE CELESTIAL… ¡Que privilegio es poder orar a nuestro Padre Celestial, tener comunicación con el Dios Todopoderoso! Ninguna relación puede permanecer en buena condición, sin comunicación
¡Por lo tanto, necesitamos comprender la importancia de saber orar de la manera correcta y más eficaz!  Santiago 5:16 – “…la oración eficaz del justo puede mucho.”
*¡De aprender a orar correctamente y eficazmente depende que obtengamos misericordia y el oportuno socorro cuando más lo necesitamos!
Es por eso que deberíamos estar conscientes de aquellas cosas que pueden estorbar, limitar o hacer nulas nuestras oraciones:
Isaías 59:1-2 – He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”
Mateo 6:14-15 – “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”
1 Pedro 3:7 – “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” 
Santiago 4:3 – “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”
Definitivamente hay muchos tropiezos y estorbos para tener una oración eficaz, ¡pero Dios no es quién pone esos tropiezos, somos nosotros mismos por no cuidar el vivir una vida consistente según la fe que decimos tener!
También hay que recordar que Dios no tiene porque escucharnos, mucho menos contestarnos. ¡Ud y yo no tenemos ningún mérito ni somos dignos de acercarnos a Dios con nuestras peticiones, mucho menos recibir algo de Él!
Es por eso que al acercarnos a la presencia de Dios en oración, lo hagamos con un espíritu (actitud) correcta…
  • Reconociendo a Quién nos estamos acercando… (He.12:18-24)
  • Reconociendo que no tenemos ningún mérito personal, la única manera de obtener algo de parte de Dios es pidiendo en el Nombre de Jesucristo..(Jn.14:13; 15:16; 16:23)
  • Reconociendo que Él conoce nuestros corazones…(Ro.8:26-27) No podemos fingir, Debemos confesarle nuestros pecados, y hay que orar según Su voluntad (1 Jn.5:14-15; Stg.4:3)

Pablo, enseñando a su discípulo Timoteo, le da instrucciones de cómo y porqué debemos orar como Iglesia:

(1 Tm.2:1) – Primeramente, hay distintas maneras, o más bien razones porqué orar…

  • “Rogativas” – ¡Hay veces que nos encontramos en medio de emergencias, apuros, urgencias que nos llevan a postrarnos de rodillas a “rogarle” a Dios!
Lucas 18:1-6, También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto, ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”
Muchas veces decimos que tenemos una gran necesidad, pero oramos como si realmente no fuera una gran necesidad… no estamos dispuestos a “rogar” y a clamarle a Dios para que nos conteste.
Jer.33:3 – “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”
Un predicador dijo: “Mucha necesidad = mucha oración; Poca necesidad = poca oración”
¿Quizás es por eso que Dios permite que vengan pruebas y adversidades a nuestras vidas, para que aprendamos a depender de Él más y que nos pongamos más sobre nuestras rodillas??
  • “Oraciones” – Este es un tiempo para hablar con Dios, decirle cómo nos sentimos, confesar nuestros pecados a Él, y así recibir el perdón, consuelo y fortaleza que necesitamos.

1 Pd.5:7 – “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”

  • “Peticiones” – Necesidades personales y de otros…

¡Que bueno es saber que Dios nos invita a llevarle nuestras peticiones en oración! ¡El Dios Creador del Universo está interesado en conocer mis peticiones… Wow!

Fil.4:6 – “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración, y ruego, con acción de gracias.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

  • “Acciones de gracias”

1 Tes.5:18 – “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

Aunque no tuviéramos nada porqué orar a Dios, ninguna necesidad (¡Eso es imposible, todos tenemos necesidades!) ¡Deberíamos orar sin cesar tan solo para darle gracias por su fidelidad, por sus misericordias que son nuevas cada mañana; para alabar Su Nombre, “Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.” – Sal.100:5

En los versículos 2 al 5 de nuestra pasaje, vemos Porqué debemos orar:

  • “Por todos los hombres” (traducción: Por toda nuestra familia, por todos nuestros compañeros de trabajo y escuela, por nuestros vecinos, por nuestra comunidad, por nuestra ciudad, por nuestros hermanos en Cristo, por nuestra Iglesia, por nuestro Pastor, por los misioneros, por las almas perdidas… ¡Todos necesitan nuestras oraciones!)
  • Por las autoridades (Gobernantes, autoridades civiles, pero también son autoridades los maestros de nuestros hijos en la escuela, hay autoridades espirituales: Nuestro Pastor, los maestros de escuela dominical de nuestros hijos, etc.)  ¡En vez de quejarnos y criticar a nuestras autoridades, deberíamos orar por ellos!
  • Porque orar es algo “bueno”… ¡Es bueno para nosotros, para nuestros hijos, para nuestra iglesia, para nuestra sociedad! ¿Que pasaría en nuestros hogares, iglesia y sociedad si oraramos más como cristianos?
  • Porque orar es “agradable delante de Dios nuestro Salvador”… ¡La mayor razón porque deberíamos orar! ¡Dios se agrada de nosotros cuando nos ve que tenemos una actitud correcta de oración!

Sal.37:4 – “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.”

  • ¡Porque hay muchos a nuestro alrededor que necesitan ser salvos! ¿Cuando iremos a aprender a orar verdaderamente por las almas perdidas? ¿Quizás es por eso que no vemos más resultado y fruto en nuestro ganar almas??

Finalmente, en el v.8 Pablo escribe a Timoteo (y a nosotros) Como debemos orar:

  • “En todo lugar”… O sea, en donde quiera que estemos / andemos.  En todo tiempo. Cada situación, cada encuentro con alguien es una oportunidad para orar.

1 Ts.5:17 – “Orad sin cesar.”

  • “Levantando manos santas”

Salmos 24:3-6, “¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón;
El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan,
De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.”

Santiago 4:8 – “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”

Hebreos 10:19-22, “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.”

Se nos olvida que Dios es un Dios Santo, Santo, Santo… y que dice Su Palabra: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” – He.12:14

La condición de nuestro corazón siempre es afectada por lo que vemos y oímos.  No podemos mantener un corazón limpio cuando estamos viendo y oyendo la inmundicia de este mundo, y no podemos acercarnos a la presencia de Dios y esperar que Él nos oiga y conteste nuestras oraciones cuando no estamos cuidando de vivir una vida santa delante de El.

1 Pd.1:15-17, “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.  Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en tempo todo el tiempo de vuestra peregrinación;”

¿Con que cara podemos acercarnos a Dios y pedirle algo cuando estamos viviendo de una manera que no le agrada a El? ¿Que es una afrenta a Su santidad? ¿Cuando andamos con pecados no confesados?? La respuesta es: ¡No tenemos cara! (Quizás es por eso que nuestras oraciones son tan pocas y tan superficiales)

Pablo termina añadiendo al final del versículo 8: “…sin ira ni contienda.”

¿Recuerdan que Pablo, escribiendo a los Corintios dijo: “De manera que yo, hermanos, no puede hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo… porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? – 1 Co.3:1, 3

¿Cómo debemos orar??

  • Definitivamente, NO EN LA CARNE

Romanos 8:5-8, “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”  v.12-14, “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” v.26-27, “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”

¿Como podemos esperar que Dios escuche nuestras oraciones cuando andamos en la pura carne y tenemos al Espíritu Santo contristado en nuestras vidas?

Ef.4:30-32, “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”

Cuando tenemos actitudes negativas hacia otros; cuando andamos en contiendas, chismes y críticas; cuando traemos raíces de amarguna y no perdonamos… ES PORQUE SOMOS CARNALES, y ¿cómo podemos esperar que el Espíritu Santo nos ayude intercediendo por nosotros para Dios escuche nuestras oraciones cuando lo tenemos contristado y apagado en nuestras vidas debido a nuestra propia carnalidad??

Gálatas 5:16-26,  “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.”

Santiago 4:1-2,  “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.”

La verdad es esta, NOSOTROS MISMOS SOMOS EL OBSTÁCULO MÁS GRANDE PARA QUE DIOS ESCUCHE Y CONTESTE NUESTRAS ORACIONES, POR NUESTRA PROPIA CARNALIDAD.

¡Yo no se usted, pero yo necesito mejorar mucho mi mi vida de oración porque tengo mucha necesidad… nuestra iglesia tiene mucha necesidad!

Termino repitiendo lo dicho anteriormente: *¡De aprender a orar correctamente y eficazmente depende que obtengamos misericordia y el oportuno socorro cuando más lo necesitamos!

¡Que Dios nos ayude a ser los “guerreros de oración” que nuestras familias e iglesia tanto necesitan!

 

Jesús lo sabe todo

May 29, 2017

Lectura: Juan 21:1-25

1. Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera:
2. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.
3. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
4. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
5. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
6. El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.
7. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.
8. Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
9. Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.
10. Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.
11. Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.
12. Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
13. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.
14. Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
15. Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.
16. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
17. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
18. De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
19. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.
20. Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?
21. Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste?
22. Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
23. Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?
24. Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.
25. Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.
 Hay tantas maravillosas enseñanzas en este capítulo, pero quiero concentrarme en una muy importante y primeramente el Señor muy acertada en este último devocional en la serie en el Libro de Juan llamada: “SuHistoria”.
Se encuentra en el versículo 17 en donde vemos a Pedro a punto de contestar positivamente por última vez al Señor Jesús quién le preguntaba insistentemente “Pedro, ¿me amas?”
Al estudiar el significado de las palabras en el idioma original en que hablaba el Señor y en el que fue escrito este Libro, entendemos que la razón que Jesús insistía con esa pregunta a Pedro, es porque Él estaba refiriéndose a un amor “agape” o divino, mientras que Pedro contestaba que le amaba con un amor “fileo” o humano.
La verdad es esta, al igual que Pedro, nosotros nunca podremos amar al Señor como Él nos ama, pues Él es Dios – Santo, Puro, Perfecto,  y nosotros meros seres humanos – Pecadores salvos por gracia, sin embargo pecadores, impuros, inperfectos, débiles.
Pero por otra parte, como creyentes tenemos al Espíritu Santo de Dios que mora en nosotros, y Romanos 5:5 dice: “…porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” 
También leemos en 1 Juan 4:7-8, 11-12, “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.  Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor…. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.  Nadie ha visto jamás a Dios.  Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.” 
Una cosa es evidente según entendemos la Palabra de Dios.  Si como cristianos no aprendemos a amar con el amor divino, con el amor que describe 1 Corintios 13:4-8, nunca vamos a ver “el amor de Dios perfeccionado en nosotros” (en nuestras vidas, en nuestros hogares – matrimonios, en nuestras relaciones con otros, en nuestros ministerios).  El amor del ser humano es temporal, dura mientras es correspondido, mientras todo va bien, mientras no es ofendido.  Es por eso que la sociedad y el mundo en que vivimos está como está.  Es por eso que las familias se están desintegrando como nunca antes.  Es por eso que los matrimonios no duran.  Es por eso que la gente, en vez de ser comprensivos y compasivos unos con otros están llenos de ira y como dice la Escritura, viven “…en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndose unos a otros.” – Tito 3:3.
Pedro reconoció lo débil e inperfecto que era el amor con el cual él amaba a Jesús y dijo una verdad que debería ponernos a pensar y a examinarnos a nosotros mismos el día de hoy: “Señor, tú lo sabes todo;”
Si hay alguien que lo sabe todo… conoce todo – nuestros pasado, presente y futuro; nuestros fracasos, debilidades, tendencias; nuestros pensamientos más íntimos y hasta las intenciones de nuestro corazón – es el Señor.
Jer.17:10 – “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón;…”
He.4:13 – “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quién tenemos que dar cuenta.”
Es insensatez pensar que podemos ocultarle algo al Señor.  Es por eso que debiéramos siempre acercarnos a Él con corazones sinceros.  El aborrece la hipocresía y el fingimiento… PORQUE ÉL LO SABE TODO.
Lo maravilloso de nuestro Señor Jesucristo, es que a pesar que sabe todo acerca de nosotros – quienes somos, de donde nos sacó, en donde estamos en este mismo momento (espiritualmente) – ¡aún así nos ama y está dispuesto a usarnos!
En este día hermano(a), ¿por qué no es completamente sincero(a) con Dios y se pone a cuentas con Él?
Is.1:18 – “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuetros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”
Que bueno que como cristianos, ya todos nuestros pecados han sido perdonados y lavados por la sangre de Cristo.  Pero aún así necesitamos confesar al Señor nuestros pecados diariamente, no para salvación, sino para mantener una comunión sin interrupción con Él (1 Jn.1:5-9).
No solo deberíamos ponernos a cuenta con nuestro Señor el día de hoy, sino que también deberíamos presentarnos a Él para ser intrumentos útiles en sus manos.  El quiere usarnos porque a la verdad, “la mies es mucha y los obreros son pocos”.  ¡Es maravilloso saber que Dios nos ama y a pesar de nuestras fallas, debilidades y amor inperfecto, está dispuesto a usarnos para Su honra y gloria!
¡Recuerde, EL SEÑOR LO SABE TODO!

Miembros Errantes

May 22, 2017

(Encontré este viejo artículo en una publicación que recibía por correo años atrás con fecha de Diciembre, 1994.  Excepto por uno o dos comentarios, estoy de acuerdo con la mayoría de lo que dijo el autor, y creo que es un tema muy relevante y necesitado el día de hoy en nuestro movimiento bautista independiente.  Después del artículo terminaré con unos comentarios personales.)

Artículo:

No hay otra relación en el mundo que se compare a la de miembros en una iglesia local. No es como ser miembro de algún club u organización social.  La iglesia local es un organismo espiritual, y el Señor añade creyentes a la iglesia de su elección.  “…y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos 2:47b).

La membrecía en una iglesia es una relación espiritual la cual no debería terminarse o cambiarse excepto por dirección definitiva del Espíritu Santo.  Creo que el Señor guiará a Su gente a dejar una iglesia que se ha apartado de la sana doctrina o dejado de sostener convicciones bíblicas de separación.

También creo que el Espíritu Santo guiará a buenos cristianos a dejar una iglesia que abandona la divina comisión de evangelizar.  Sin embargo, la mayoría de personas que se cambian de una iglesia bautista independiente a otra en la misma ciudad normalmente lo hacen por razones que no son bíblicas.  Muchos se cambian de iglesia porque están fuera de armonía con la posición que tiene su iglesia o liderazgo, y típicamente se cambian a otra que es más liberal.

Una razón principal por la cual algunos cambian de convicciones es por la presencia de adolescentes en el hogar.  Es más fácil consentir mundanalidad juvenil que cambiar.  En vez de admitir culpa, padres seguido ajustan sus convicciones y se adaptan a una nueva situación. Algunos dejan su iglesia por algún conflicto con el liderazgo u otros dentro de la iglesia.  Prefieren irse en vez de tratar con el problema bíblicamente.

Esos cristianos usualmente descubren que los mismos problemas estarán esperándoles en la otra iglesia.  Unos dejan su iglesia y buscan membrecía en otra porque fueron disciplinados o reprendidos, o para evitar ser disciplinados.

Nuestras iglesias bautistas independientes tienden a ser agresivas en constantemente enfatizar fidelidad y servicio.  Estas clases de “presiones” muchas veces revelan a aquellos cuyos corazones realmente no están rendidos.  Esos son los que se “retiran” de enseñar, visitar, trabajar en el ministerio de autobuses, cantar en el coro, etc.  Quieren tener iglesia y les gusta el compañerismo, pero en cuanto a lo demás, prefieren “pasar desapercibidos” (No quieren compromisos).

Les gusta la “gloria”, pero no las expectaciones.  Numerosas veces he escuchado a cristianos decir: “No es nuestra intención estar tan envueltos como en tiempos pasados”. Durante el tiempo de visitación, al andar tocando puertas a veces nos encontramos con bautistas independientes de otras áreas, que lamentablemente han dejado sus iglesias y ni siquiera se congregan.

Algunos andan buscando a la iglesia que más pueda “ofrecerles”.  Ven los anuncios atractivos de otros ministerios que hablan de las “grandes cosas sucediendo en sus iglesias”.

Pueda ser que deban su conversión al esfuerzo evangelístico de su antigua iglesia, pero la atracción de encontrar la “iglesia perfecta” los jala…  Andan en búsqueda de la iglesia con el edificio más presentable, con la predicación más dinámica, mejor música y programas.  El Señor nunca dirige a cristianos a cambiarse de iglesia por tales razones. Si así fuera, lo lógico sería que las iglesias con “menos que ofrecer” debieran cerrar sus puertas para que sus miembros se hicieran miembros de esa “iglesia perfecta”.

Se espera que cristianos que se han mudado a otra ciudad o pueblo se hagan miembros de otra iglesia.  Asumiendo porsupuesto, que fue Dios quién los guió a mudarse a esa nueva ciudad.  Independientemente de las razones por las cuales un miembro deja su iglesia para cambiarse a otra, siempre deja un vacío y entristece al pastor y a los miembros de la congregación que dejó.  En muchas ocasiones, el pastor es como el “padre espiritual” de esos miembros que se van.  Es por eso que causa tristeza y dolor. Personalmente, he llorado por miembros amados que se han ido de mi iglesia.  Estos siempre son tiempos duros para una iglesia.

Hace muchos años, adopté una póliza (política) personal concerniente a situaciones en las que miembros de otras iglesias bautistas independientes mostraran interés en cambiar su membrecía a mi iglesia.  Creo que debiéramos ser guiados por principios de amor e interés por el bienestar de otras iglesias de la misma fe.  “El amor no hace mal al prójimo;…” – Ro.13:10a

De vez en cuando, he leído los tremendos reportes de iglesias crecientes, y he escuchado a pastores hablar del crecimiento que Dios ha dado a sus iglesias.  Algunas de ellas son anunciadas en periódicos cristianos como iglesias modelos que debiéramos imitar.  Todo esto está bien, y me regocijo con ellos siempre y cuando su crecimiento sea debido a su ganancia de almas.  Sin embargo, si su crecimiento ha sido a “cuestas” de otra iglesia, no hay nada que anunciar ni mucho menos imitar.  Me contrista cuando escucho de una iglesia que está batallando y perdiendo a sus miembros porque se le están yendo a otra iglesia que les ofrece más al otro lado de su ciudad.  Algunas veces se ha dicho de esas iglesias que están batallando que “están muriendo”, cuando en realidad son “víctimas”.

Yo no quiero que la iglesia que pastoreo prospere y crezca a cuestas de un hermano pastor o iglesia de la misma fe y práctica.  Ni tampoco quiero que nuestra iglesia pierda a miembros que nosotros hemos alcanzado con el evangelio y discipulado porque son atraídos a otra iglesia en la ciudad.  El deseo y presión de crecer es tan grande, que algunos pastores y sus iglesias han perseguido metas de tal manera que han hecho daño a otras iglesias de la misma fe y práctica.

Yo tengo una alta opinión acerca de la santidad de la iglesia local y es por eso que tengo mucho cuidado de no hacer daño a ninguna otra iglesia.  Según 1 Corintios 3:17, entiendo que Dios juzgará a todo aquel que destruya el templo de Dios.  Esto lo aplico a la iglesia que yo pastoreo, como a las otras iglesias bautistas independientes en mi ciudad.

Yo no ando animando a miembros de otras iglesias bautistas independientes a que visiten nuestra iglesia.  Si nos encontramos con miembros de otras iglesias bautistas independientes al andar tocando puertas, nos despedimos amablemente e intentamos hablar bien de su iglesia y su pastor.  Rehúso criticar a otros pastores e iglesias cuando estoy conversando con sus miembros.

Nosotros tenemos una escuela cristiana en nuestra iglesia, a la cual asisten varios estudiantes y sus familias que son miembros de otras iglesias bautistas independientes en nuestra ciudad.  Nunca creamos situaciones en las cuales intentemos “jalar” a esas familias a que se cambién a nuestra iglesia.  Si hay conflicto entre un evento de nuestra escuela y el de sus iglesias, les animamos a ser fieles a su iglesia primero.

Cuando tenemos visitantes a nuestros servicios que son miembros de otra iglesia bautista independiente, enviamos su tarjeta de visitante por correo a su iglesia.  No los agregamos a nuestra lista de prospectos para visitarlos ni les enviamos correspondencia.  Si vuelven a visitarnos, llamamos a su pastor y le informamos que sus miembros estuvieron en nuestros servicios.  Este procedimiento demuestra respeto a ese pastor y a su iglesia. Después de conferir con su pastor y recibir su aprobación, entonces pueda ser que visitemos la casa de ese cristiano o familia.

Si los visitamos, primero trataremos de ayudar a esa iglesia animando a esos cristianos a volver a su iglesia y resolver cualquiera que haya sido el problema que tuvieron allá.  Si no es posible que regresen, les desafiamos a reconciliarse con quién tengan que hacerlo antes de buscar ser miembros de nuestra iglesia o cualquier otra iglesia.  Yo no presentaré a nuestra iglesia a un cristiano que rehusa intentar resolver un problema bíblicamente con su antigua iglesia o pastor para ser miembro de nuestra congregación. Por otra parte, puede ser que sea imposible resolver el problema si su antigua iglesia o pastor rechazan sus intentos de hacerlo.  Después de haber sinceramente intentado arreglar la situación, la responsabilidad de responder recáe sobre su antiguo pastor e iglesia.

Yo no presentaré a alguien para ser miembro de nuestra iglesia que haya sido oficialmente disciplinado por su antigua iglesia.  Ellos deben resolver el asunto que causó la disciplina de la manera que se haya determinado por su iglesia y pastor.  No es mi lugar juzgar si se trató justamente con el problema o no.  Si otro pastor e iglesia trataron injustamente a ese miembro, creo que Dios eventualmente se encargará del asunto, pero yo no me pondré a opinar o a criticar las decisiones de otros ministerios.

La iglesia local es el tribunal de Dios para tratar con los problemas espirituales de sus miembros.  Yo debo respetar y aceptar el veredicto de una iglesia.  Sin embargo, si la iglesia no ha aplicado disciplina formalmente, tampoco tiene base para negarse a dar una carta de trasferencia de membrecía a uno de sus miembros.

Si los hermanos deseando cambiar membrecía a nuestra iglesia tienen una actitud de amargura, falta de perdón o crítica hacia su iglesia o pastor anterior, yo les aconsejaría que arreglaran eso primero antes de hacerse miembros de nuestra congregación.  Si no están dispuestos a hacerlo, ese problema se lo llevarán a cualquier iglesia a donde se vayan.  Por lo tanto, yo no los presentaría para ser miembros en nuestra iglesia.

Si los hermanos hacen todo lo que debieran hacer en cuanto a sus relaciones en su iglesia pasada y tienen una actitud espiritual, entonces si los presentaría para aceptarlos en nuestra membrecía.  Sin embargo, les encargaría mucho a no andar criticando a su pastor o iglesia anterior cuando platiquen con los miembros de nuestra iglesia.  También les animaría a no tratar de “jalar” a otros miembros de su previa iglesia a seguirlos.  Es importante que dejen el pasado atrás.

Debido a estos procedimientos que hemos implementado, muchos que nos han visitado de otras iglesias a través de los años no se han quedado en nuestra iglesia.  Sin embargo, puedo dormir tranquilo por las noches.  Otros tendrán diferentes opiniones y prácticas, y ese es su derecho.  Yo estoy conforme con el camino que he escogido.

Final del artículo

Lo primero que pensé cuando hallé y leí este artículo fue: “¡Que tremendo, eso es lo que recuerdo que los pastores creían y predicaban cuando recién fui salvo, especialmente lo que nos taladraban en el Instituto Bíblico!”

Este verano mi familia y yo, por la gracia de Dios habremos estado sirviendo al Señor aquí en Albuquerque 20 años.  ¡Gracias a Dios por Su fidelidad y sus misericordias que son nuevas cada mañana! ¡Que privilegio y honor es servir en el Ministerio! ¡Damos gracias al Señor por las muchas almas que han sido salvas y las familias a quién nos ha dado el privilegio de alcanzar, discipular y entrenar a través del tiempo, especialmente por aquellos que han permanecido con nosotros durante todos estos años! Muchos porsupuesto, se han cambiado a otras ciudades, algunos para congregarse y servir en otros ministerios.  Tristemente, algunos se han deslizado espiritualmente y otros hasta se han apartado de los caminos del Señor.

A través de los años familias han venido y se han ido, algunos decidiendo asistir y después haciéndose miembros de otras iglesias en nuestra ciudad, un buen número de ellos a Iglesias de habla Inglés de la misma fe y práctica.  Tristemente, en tales casos raramente he recibido una llamada telefónica o carta de un pastor preguntando o queriendo averiguar acerca de las razones por las cuales esas familias dejaron nuestra iglesia para asistir a la suya, ni siquiera para informarme que un miembro de nuestra iglesia estaba oficialmente buscando hacerse miembro con ellos.

Algunas de esas familias se fueron después de haber sido disciplinados o por querer evitar ser disciplinados.  Unos estaban teniendo serios problemas matrimoniales, tales como casos de infidelidad.  Otros estaban guardando serios pecados no confesados y en un caso un miembro hasta había renunciado a su fe en Cristo y se había declarado un Testigo de Jehová.  ¡Dentro de un par de meses de haberse ido de nuestra iglesia, supe que ya estaba sirviendo como obrero en una ruta de autobús y eventualmente como capitán de ella en otra iglesia bautista independiente a unas pocas millas de la nuestra! Nunca recibí una carta o llamada telefónica preguntando por ese individuo.  Él, al igual que varios otros que se han ido mal a través de los años fueron bienvenidos dentro de la membrecía de esas otras iglesias – sin averiguar nada.  Como se esperaba, varias de esas familias también terminaron dejando esas iglesias que les habían recibido con brazos abiertos cuando se fueron de la nuestra.

Se que estamos supuestos a ayudar a gente y somos llamados a servir a otros en el ministerio, pero no para “voltear hacia otro lado”, solo con el fin de que nuevas familias se agreguen a nuestra membrecía.  ¿Dónde están nuestras convicciones y ética profesional en el ministerio?

Lo que yo he visto a través de los años, es que muchos pastores (no todos) han adoptado una actitud de “no querer saber” la historia o el pasado de cristianos que llegan a sus iglesias buscando hacerse miembros, todo por el afán de crecer, en vez de hacerlo a la manera antigua, la manera bíblica – tocando puertas y dando el evangelio a los inconversos.  Como regla general, nunca me entusiasmo cuando un cristiano, especialmente si es un bautista visita nuestros servicios.  Quizás les dé una visita de cortesía para saludarlos y agradecerles, pero también para averiguar un poco más de que iglesia vienen y quien es su pastor, con el fin de llamarle a ese pastor y avisarle que sus miembros visitaron uno de nuestros servicios.

El pastor que escribió este artículo le dio al clavo cuando dijo: “Si los hermanos buscando cambiar su membrecía a nuestra iglesia tienen una actitud de amargura, falta de perdón o crítica en contra de su iglesia o pastor, les aconsejaría que arreglaran ese problema primero.  Si no están dispuestos a hacerlo, se traerán esos mismos problemas con ellos a cualquier iglesia a donde se cambien.  Por lo tanto, yo no los presentaría para ser aceptados como miembros en nuestra iglesia.”

Hace varios años, durante un servicio a mitad de semana, tres familias enteras de otra iglesia bautista independiente en nuestra ciudad nos visitaron.  Platicando con ellos después del servicio, me contaron que su pastor literalmente los había corrido de su iglesia y que les había dicho que se asistieran a la nuestra.  Porsupuesto quise saber más; quería saber el resto de la historia, así que la siguiente mañana hablé por teléfono a ese pastor.  Le dije que sus miembros habían visitado nuestro servicio la noche anterior y lo que me habían dicho.  Le sugerí que fuera a visitarlos para platicar con ellos e intentar arreglar el problema.  El rehusó hacerlo llamándoles unos “rebeldes” quienes él no quería en su iglesia y que él mismo les había dicho que visitaran la nuestra. No me quiso dar detalles específicos detrás de las razones por su desacuerdo con ellos. Le pregunté si había algo que debía preocuparme de ellos, a lo cual respondió que no.  Le pregunté si estaba bien con él que los dejara seguir asistiendo a nuestra iglesia y los tratara de ayudar, a lo cual él respondió: “si, como usted quiera”.  Después llegué a la conclusión que ese pastor era el del problema y era él quien estaba armagado en su corazón.

Después de reunirme con esas familias varias veces, les aconsejé que trataran de ir a reconciliarse con ese pastor para no dejar el asunto sin arreglarse y también para no tener resentimientos y amargura en sus corazones.  También les pedí que no anduvieran criticando a ese pastor e iglesia con nuestros miembros.  Además, les pedí que esperaran varios meses antes de presentarse para ser miembros, con el fin de darse tiempo de conocer nuestra iglesia y para nosotros conocerlos mejor a ellos también.  Estuvieron de acuerdo e hicieron lo que les pedí.  Todos esos hermanos ahora son miembros en nuestra congregación y han permanecido fieles en su asistencia, ganar almas y sirviendo en distintos ministerios…. han sido una bendición a nuestra iglesia… ¡Y yo tengo una consciencia limpia!

El autor del artículo concluyó: “Debido a estos procedimientos que hemos implementado, muchos que nos han visitado de otras iglesias a través de los años no se han quedado en nuestra iglesia.  Sin embargo, puedo dormir tranquilo por las noches.  Otros tendrán diferentes opiniones y prácticas, y ese es su derecho.  Yo estoy conforme con el camino que he escogido.”

El apostol Pablo escribió: “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno,” – Ro.15:20

¿Necesita ver para creer?

May 22, 2017

Lectura: Juan 20:1-31

1. El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
2. Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.
3. Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.
4. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5. Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.
6. Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,
7. y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
8. Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.
9. Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
10. Y volvieron los discípulos a los suyos.
11. Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;
12. y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
13. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
14. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
15. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
16. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).
17. Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
18. Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
19. Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21. Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.
23. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.
24. Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
25. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
26. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.
27. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
28. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
29. Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
30. Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.
31. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
¡Que bendición tener la Palabra escrita de Dios! Los discípulos del Señor no tuvieron el privilegio que nosotros ahora tenemos – tener todos los Libros del A.T. y N.T. impresos y en orden (¡Hasta con capítulos y versículos!).
Juan escribió (inspirado por el Espíritu Santo): “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”
Si nos fijamos en el contexto de todo el capítulo 20, y leemos acerca del mismo acontecimiento (el día que resucitó el Señor Jesús) en los otros 3 evangelios, nos damos cuenta que todos los discípulos batallaron con creer que Jesús había resucitado y estaba vivo.  Todos dudaban, aún después de escuchar el testimonio de otros que le habían visto vivo.  Creo que Tomás fue el más sincero de todos (y quizás por su sinceridad es el más criticado de todos) cuando dijo: “…Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.”
¿Por qué no somos más sinceros, primero con Dios y luego con nosotros mismos, en admitir que batallamos con tener poca fe, con incredulidad? ¡¿Que somos como Tomás?!
¿Por que no decir como aquel padre angustiado por la situación con su hijo endemoniado que pidió ayuda al Señor Jesús? “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.” – Marcos 9:23-24
Si hay dos áreas en las que necesitamos crecer cada vez más, esas son nuestra FE y en nuestra SINCERIDAD.
Lo que más debiera dejarnos admirados y llenos de consuelo, es que a pesar de la “débil fe” de sus discípulos, el Señor Jesús no se dió por vencido con ellos.  Les dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío.  A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.”
¡Que maravilloso es que el Señor si tuvo fe (confianza) en sus discípulos… y tiene fe en usted y en mí para enviarnos a dar el evangelio a los perdidos! Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento y sean salvos.  La necesidad es grande.  La salvación de nuestra gente hispana aquí en Albuquerque depende en gran parte, de que nosotros los cristianos seamos obedientes en ganar almas.
Para acercarnos a él, Dios demanda tres cosas: Sinceridad, Fe y Santidad
He.10:22 – “acerquémonos con corazón SINCERO, en plena certidumbre de FE, PURIFICADOS LOS CORAZONES de mala consciencia…”
¡Estas son tres áreas en las cuáles siempre podemos y debemos mejorar, si es que queremos agradar a Dios y tener su bendición!
He.11:6 – “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”

Consumado Es

May 11, 2017

Lectura: Juan 19:1-42

1. Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó.
2. Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura;
3. y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas.
4. Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él.
5. Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!
6. Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él.
7. Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.
8. Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo.
9. Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta.
10. Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?
11. Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.
12. Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone.
13. Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.
14. Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!
15. Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.
16. Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron.
17. Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota;
18. y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.
19. Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.
20. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín.
21. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.
22. Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
23. Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.
24. Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice:
Repartieron entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.
Y así lo hicieron los soldados.
25. Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
26. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
27. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
28. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese:Tengo sed.
29. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.
30. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
31. Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.
32. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.
33. Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.
34. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.
35. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.
36. Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo.
37. Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
38. Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.
39. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras .
40. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.
41. Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.
42. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.
Nuestro Señor muy fácilmente pudo haber llamado a una legión de ángeles a que lo librasen de las autoridades romanas.  Sin embargo, Jesús no resistió lo inevitable, pues Él sabía que para eso había venido al mundo, para morir por los pecados del mundo.
Jesús sabía que Su propósito era ir a la cruz para pagar la deuda de los pecados de la humanidad, y fue Su amor por nosotros lo que hizo que se quedara crucificado en esa cruz.
Mientras Jesús colgaba allí, dijo las dos palabras más importantes que jamás se han dicho: “Consumado Es” (Acabado está)… ¿Qué había sido acabado? La paga por nuestros pecados.  Cuando Jesús dijo esas palabras, todo cambió para usted y para mí.  ¿Se da cuenta, que si usted hubiera sido la única persona en el mundo, aún así Jesús hubiera muerto en la cruz para salvarle? ¡Él le ama tanto así!
¿Se ha puesto a contemplar recientemente lo que Cristo sufrió por usted en la cruz del Calvario? Tome tiempo para reflexionar en el abuso y el dolor que sufrió el Señor por usted y déle gracias por aceptar la pena y pagar la culpa de sus pecados.
Todo cristiano debería orar lo siguiente: “Señor, tu pagaste una deuda que yo nunca hubiera podido pagar.  Me conmueve el amor que tienes por mí.  Gracias por venir a este mundo a buscar y a salvarme.  Ayúdame a vivir de tal manera que honre el sacrificio que tú hiciste por mí. Amén.”
2 Co.5:14-15 — “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”