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El privilegio y la responsabilidad de Servir

January 20, 2017
levites

Lectura: Números 1:47-54

(Lectura Bíblica de Seis Meses: Semana 3, Día 5 – Números 1-10)

v.49-50, “Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel, sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo”.  Los hijos de la tribu de Leví no fueron contados con las otras 11 tribus porque Dios los escogió y designó para servir a los, y con los sacerdotes en el tabernáculo.  A ellos no se les repartió heredades como a las otras 11 tribus de Israel, porque Dios dijo: “…he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.” – Num.18:21  Y en el vs.24 añadió: “…por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.”

¡Que privilegio, vivir para servir en La Casa de Dios! ¡Vivir de los diezmos que trajera el pueblo a La Casa de Dios!  Pero a la vez, ¡Que responsabilidad!  Los levitas tenían el cargo de desarmar, cargar, eregir y tener en buen orden el tabernáculo; de servir a Aarón y a su descendencia – los sacerdotes y de recibir y servir a todos los hijos de Israel cuando fueran al tabernáculo para ofrecer sus ofrendas y sacrificios.  De limpiar y mantener en buen orden todos los utensilios y cada elemento dentro del tabernáculo.  A ellos no se les darían tierras dentro de la Tierra Prometida porque vivirían siempre para servir a Dios y al pueblo de Dios.

Me pongo a pensar en el tremendo privilegio que es servir a la congregación hispana de la Iglesia Bautista Nuevas Alturas.  Es un ministerio que no tomo como cosa ligera, sino como una solemne responsabilidad y teniendo un profundo deseo de poder desempeñarlo con el mayor esfuerzo de mis habilidades, pero a la vez reconociendo que no puedo hacerlo en mis propias fuerzas o con mi propia sabiduría, sino que necesito la ayuda del Señor diariamente para poder servir como es debido de “La Iglesia del Dios Viviente, Columna y Baluarte de La Verdad”.  Quiero poder ser el siervo que nuestra congregación merece.  Quiero ganarme bien el sostén económico que se me otorga de parte de los diezmos y ofrendas que nuestra congregación da de buena voluntad y con corazones generosos para la obra de Dios.

Quiero añadir, que esta mañana estuve viendo la inaguración del Presidente número 45 de la Nación – Donald J. Trump, y quiero animarle a que ore por él y su familia, su gabinete que estarán gobernando junto con él, para que sirvan procurando hacer lo que es justo y agradable delante de Dios.  La Biblia dice: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.” – Ro.13:1  También se nos dice en 1 Tim.2:1-3, “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.  Porque esto es bueno y agradable dealnte de Dios nuestro Salvador,”

Los comentaristas estaban diciendo que la responsabilidad que recáe sobre los hombros del Presidente de los Estados Unidos es inmensa, que su posición viene con muchos privilegios, pero tremendas responsabilidades al gobernar a la Nación.  Estoy de acuerdo que esa posición lleva consigo tremendas responsabilidades.  ¡Sin embargo, creo que la responsabilidad de servir al pueblo e Iglesia de Dios es aún mayor!  El Presidente Trump estará sirviendo al pueblo estadounidense y dirigiendo sobre cosas terrenales y pasajeras. Sin embargo, uno como Pastor está sirviendo al pueblo de Dios y dirigiendo sobre cosas con valor eterno y vidas de personas en asuntos espirituales con consecuencias eternas.

¡Gracias hermanos por sus oraciones y por su fidelidad a la obra de Dios! ¡Es un privilegio servirles a ustedes y junto con ustedes en la Obra del Señor!

2 Tesalonicenses 3:1 – “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros,”

“Yo Jehová” lo dijo

January 19, 2017
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Lectura: Levítico 19:1-37

(Lectura Bíblica de Seis Meses: Semana 3, Día 4 – Levítico 19-27)

El capítulo 19 tiene como título: “Leyes de santidad y justicia”

Hay 7 a 8 mandamientos tocante a la relación entre el pueblo con su Dios…  Ej. v.1 – “…Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.”  v.3 – “…y mis días de reposo guardaréis.”  v.4 – “No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición.”   Algunos de estos se repiten en este capítulo, marcando así énfasis e importancia.  Estas leyes eran expectaciones de Dios para el pueblo en cuanto a su vida espiritual y religiosa.

Sin duda, nuestra relación con Dios y vida espiritual debe de ser primero en importancia pues dependiendo de ello, así será todo lo demás en nuestras vidas.

Pr.4:23 – “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”

Pero también en este capítulo se encuentran aproximadamente otros 21 mandamientos que tenían que ver con la relación de cada miembro del pueblo de Dios con su prójimo, sus relaciones con otros, hasta las intenciones y pensamientos de sus corazones en su diario vivir. Desde el trato hacia los padres y  los hijos en la privacidad del hogar, hasta sus relaciones y tratos con otros, como no mentir, no chismear, no guardar rencor, no vengarse, hacer justicia el pobre, ser recto en cuanto a sus negocios, usando balanzas y medidas justas. ¡Hasta mandamientos que tenían que ver con el trato del cuerpo! ¡Dios les dió mandamientos y leyes de justicia en cada área de sus vidas, no solo en cuanto a sus vidas religiosas y espirituales!  Un error que cometen muchos cristianos, y se ve cada día más en el ambiente eclesiástico de nuestra sociedad, es un énfasis en hacer distinción y separación entre la vida espiritual del cristiano y su vida personal.  Como que una cosa no tiene nada que ver con la otra; ¡Cuando tiene todo que ver! ¡Dios se interesa en cada área y aspecto de nuestras vidas! El cristianismo real no es una religión, sino una relación personal con Dios, y a Dios si le importa como vivimos de Lunes a Sábado, no solo lo que hacemos el día Domingo.  Dios quiere que seamos santos en toda vuestra manera de vivir” – 1 Pd.1:15, pues somos Sus hijos, Su pueblo, y fuimos santificados en Cristo Jesús.  El cristiano debería comportarse como “hijo de Luz” en medio de un mundo de tinieblas, debe ser “la sal de la tierra” (Mt.5:13-16)

Algo importante a notar es que, casi después de cada mandamiento en este capítulo se encuentran las palabras: “Yo Jehová”  Como que Dios está “firmando” Su Nombre después de cada ley y mandamiento para que Su pueblo recordara “Quién les estaba diciendo como debían vivir”.  ¡14 veces Dios repite Su Nombre!

Muchos cristianos tienen una actitud de “yo no se porque en esa iglesia, ese pastor se quiere meter en decirle a uno como vivir cada aspecto de su vida personal. ¿Que le importa a ese pastor y a otros cristianos como vivo yo en mi hogar, trabajo y como me comporto allá afuera??”  La respuesta es: No es que le importe tanto al pastor o a los otros miembros en la iglesia, SINO A DIOS.  DIOS DICE: “YO JEHOVÁ, ES QUIEN ESPERO QUE VIVAS DIFERENTE”… A DIOS SI LE IMPORTA Y EL ES EL QUE NOS PIDE QUE NOS COMPORTEMOS COMO HIJOS DE DIOS, COMO ES DIGNO DE NUESTRA VOCACIÓN, COMO ES DIGNO DEL NOMBRE QUE LLEVAMOS: “CRISTIANO”.  Lo que hacemos, lo debemos hacer para el Señor, y lo que no hacemos, también no lo hacemos para el Señor, “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí,” – Ro.14:5-12

No más Días de Expiación

January 18, 2017
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Lectura: Levítico 16:7-22

(Lectura Bíblica de Seis Meses: Semana 3, Día 3 – Levítico 10-18)

El Día de Expiación (Yom Kippur). Era el día décimo del mes Tisri aproximadamente alrededor de nuestro mes de Octubre. En este día solemne del año, las personas confesaban sus pecados. Después de todas las ceremonias prescritas con ofrendas, el sumo sacerdote solo en este día del año entraba al lugar Santísimo para rociar sangre sobre el propiciatorio en el Arca de la Pacto. Era un día de humillación y un recordatorio terrible de la santidad de Dios y el pecado del hombre. El velo en el Lugar Santísimo separaba a ambos. El pueblo ayunaba desde la tarde del día noveno a la tarde del día décimo. Esto ayudaba a asegurar una adecuada actitud del corazón.

Este era el día más importante en el calendario hebreo, ya que por un sacrificio especial, los pecados de todo un año, serían “cubiertos”. Se hacía la expiación por todos los pecados de toda la nación (vv. 16, 21, 30, 33). El sumo sacerdote hacía una primera ofrenda para sí mismo y los sacerdotes (v. 3), y luego dos machos cabríos como ofrenda por el pecado eran sacrificados por el pueblo (vv. 5-10). Aarón lavaba y se ponía su ropa normal de sumo sacerdote y ofrecía su propia ofrenda, y el holocausto del pueblo, y la ofrenda por el pecado (vv. 23-28). Los restos de los animales eran llevados fuera del campamento y eran quemados.

Incluso el Día de Expiación era una provisión temporal. Tenía que ser observada año tras año hasta que Cristo vino como Cordero de Dios para quitar los pecados. No podía producir perfección en el corazón del hombre. Un hombre imperfecto no podía ser un perfecto sacerdote. Un sacrificio imperfecto no podría producir una limpia y perfecta conciencia.

El libro de Hebreos nos enseña del cumplimiento de los sacrificios del Día de Expiación. Nos demuestra que el sacrificio de Cristo por los pecados del mundo, cuando murió en la cruz, no era para ser repetido cada año, sino que único para un completo y final sacrificio por el pecado (Heb. 9:11-12, 24-26; 10:12, v.14 – “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”)

En ese día de expiación dos machos cabríos (o corderos) eran seleccionados y se echaban suertes para determinar cuál sería sacrificado y cuál sería “el chivo expiatorio” (vv. 7-10).

El sumo sacerdote tomaba la sangre del macho cabrío inmolado (vv. 15-19) al lugar Santísimo y lo rociaba sobre el Propiciatorio. Luego, él rociaba la sangre siete veces delante del Arca del Pacto. Esto significaba un perfecto acercamiento ante Dios por medio de la sangre rociada.

El macho cabrío sacrificado (vv. 8, 15-19) es un “tipo” precioso de la muerte de Cristo para quitar nuestros pecados (Romanos 3:24-26). “La paga del pecado es muerte” (Rom.6:23). Jesús pago el precio por nuestra deuda. Esto satisface la santidad y la justicia de Dios (2 Cor. 5:21). Nuestro sustituto murió en nuestro lugar (Isa. 53:4; Gal 3:13).

Dos machos cabríos eran necesarios, porque sería físicamente imposible combinar todas estas características necesarias para llevar a cabo la expiación por los pecados con un solo animal.     Heb. 10:4 – “porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados”, Heb. 9:26 – “…pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”  Juan 1:29 – “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”  1 Juan 1:7 – “…y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”  Heb. 7:25 – “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios,…” 

Jesús no solo pagó nuestra deuda muriendo en la cruz por nosotros, sino que El llevó lejos nuestros pecados. El cordero vivo en Yom Kippur” era el cordero enviado al desierto, simbolizando la eliminación de los pecados del pueblo de Israel (Lev. 16:10, 20-22). Nuestro Gran Sumo Sacerdote, Cristo Jesús no necesitaba un sacrificio para él mismo, ya que Él era sin pecado. Él solo cargó con nuestros pecados.

“Pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados. Así los pondrá sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por medio de un hombre destinado para esto. Aquel macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto” – Lev. 16:21-22.  ¡El macho cabrío vivo también representa a Cristo, quién llevó todos nuestros pecados y los quitó para siempre! Heb.9:28 – “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos;…”  Rom. 4:25-5:1 – “el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.  Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”  ¡Él levanta y carga nuestros pecados y nunca regresan! El destino del macho cabrío vivo era eventualmente la muerte. Él era librado y dejado ir al desierto para vagar indefinidamente hasta morir. Era llevado a un lugar solitario, donde no podía encontrar su camino de regreso al campamento. Este animal era colocado en una zona en la que era imposible para él volver, quedando así eternamente separado del pueblo, pero aún más importante – del Tabernáculo, o sea de la presencia de Dios. ¡El macho cabrío vivo sufría justo lo que el pecador sin Cristo sufriría – eterna separación de Dios!  2 Ts.1:8-9 – “en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,”

Is.53:6 – “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”  1 Ped.2:24 – “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,…” Por la fe nosotros depositamos todos nuestros pecados en Jesús, Quién los llevó en Su propio cuerpo, con Su muerte en la cruz. Nuestros pecados fueron removidos y llevados lejos por Cristo.  Salmos 103:12 – “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”. Los pecados puestos sobre el macho cabrío eran perdidos completamente, como si nunca hubiesen estado allí. ¡Que retrato más claro de Cristo removiendo nuestros pecados, de tal manera que Dios ya no los recuerde jamás! Is.43:25 – “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.”

Cuando nosotros  confesamos nuestros pecados a Dios y ponemos nuestra fe en Cristo Jesús como nuestro salvador personal, tenemos el privilegio de transferir toda nuestra culpa sobre Él.  ¡Dios ha provisto el perfecto sacrificio por todos nuestros pecados – A Su Hijo Jesús! ¡Él fue castigado en nuestro lugar!

¿Ha puesto su fe y esperanza en Cristo Jesús? ¿Le ha usted recibido como su único y suficiente Salvador?  Su religión no puede salvarle.  Ya no necesitamos sacrificios de animales ni días de expiación.  Todo eso cesó de ser necesario una vez que Cristo vino para ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  ¡Solo Cristo puede quitar sus pecados!

El principio de las ofrendas por el pecado

January 17, 2017
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Lectura: Levítico 4:1-7; 5:17-19; 9:7

(Lectura Bíblica de Seis Meses: Semana 3, Día 2 – Levítico 1 al 9)

El libro de Levítico contiene las instrucciones de Dios para los sacerdotes concernientes a las ofrendas, sacrificios, festividades religiosas y leyes de separación.  Génesis explica el pecado y la condenación del hombre.  Éxodo es el libro de la redención.  Levítico nos enseña los requisitos para tener comunión con Dios.  Por lo demás, Levítico es un libro de sacrificios y sangre, temas que son repulsivos para la sociedad moderna en que vivimos.  La gente de hoy quiere “religión sin sangre”, salvación “sin sacrificio”, pero esto es imposible.  Por último y lo más importante es que Levítico presenta muchos “cuadros” de Cristo y su obra de redención en la cruz del Calvario.

Hay unas lecciones prácticas que aprendemos de Levítico:

  • Lo terrible que es el pecado.
  • Debe haber derramamiento de sangre para expiar el pecado.  Hebreos 9:22 – “…y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”
  • La santidad de Dios.
  • En este libro, Dios hace distinción entre lo limpio y lo inmundo. Lev.11:44 – “Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo;…”  El apóstol Pedro lo citó en 1 Pedro 1:15-16 – “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
  • La gracia de Dios.
  • Dios provee un camino de perdón y restauración.  Para el pueblo de Israel, ese camino consistía de ofrendas de sacrificios de animales y otras cosas, pero ahora para nosotros los cristianos, sabemos que todos esos sacrificios eran “tipos” que simple y sencillamente apuntaban hacia Cristo…

Hebreos 9:11-12 – “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

v.24-26 – “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”

Hebreos 10:10-12, 14 – En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.  Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,… porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”

Todo lo que se instituyó en el Libro de Levítico era solo una “figura de Cristo”.  Cristo vino a cumplir con la Ley, a ser nuestro Sumo Sacerdote y también el sacrificio – El Perfecto “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.  Es por eso que ya no necesitamos sacrificios de animales, ni tampoco sacerdotes humanos pecadores para interceder por nosotros.  ¡Tenemos a Cristo nuestro Salvador!

Hebreos 4:14, 16 – “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión… Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

¿Ya leyó su Biblia hoy? ¿Tomó tiempo para acercarse al trono de la gracia y hablar con Dios? ¡Si aún no lo ha hecho, hágalo antes de que termine su día!

¿Qué tanto le importa la presencia de Dios en su vida?

January 16, 2017
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Lectura:  Éxodo 33:1-15

Hay tres porciones claves en el pasaje de la lectura de hoy:

Vs.3-4 – “pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz,… y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos.”

El pueblo se había desenfrenado cuando Moisés estuvo en el monte recibiendo los mandamientos de Dios.  En vez de ser agradecidos con Dios por haberlos librado de la esclavitud de Egipto y esperar en Él, por su impaciencia y tendencias idólatras se habían hecho un becerro de oro para adorar.  Como consecuencia, Dios les dijo que no eran dignos de tener Su presencia entre ellos porque eran un pueblo duros de cerviz (duros de corazón), y por lo tanto solo podían mirar de lejos cuando la columna de fuego descendía en el Tabernáculo y Moisés entraba para hablar con Dios (v.8-10).  Cuando ellos escucharon esas “malas noticias”, se entristecieron y vistieron de luto.  ¡Qué triste es para un hijo de Dios no tener la presencia de Dios en su vida!  Sin embargo, esa es la consecuencia que trae el pecado.  Dios no puede tener comunión con uno de sus hijos que anda en desobediencia y el pecado.

1 Jn.1:5-6 – “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.  Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.”

¿Le entristece a usted pensar que sería su vida sin la presencia de Dios? Cuando desobedece a Dios y peca, ¿Le pesa saber que está fuera de comunión con el Señor?  El pueblo de Israel se vistió de luto cuando se enteraron que no tendrían más la presencia de Dios en medio de ellos.

¿Hay algo en su vida que a Dios no le agrada? Mientras no arregle eso con el Señor, usted tendrá al Espíritu Santo de Dios que mora en usted contristado y apagado,  y seguirá privado de poder gozar de la dulce presencia de Dios en su vida.  A otros cristianos Dios si los escuchará, contestando sus oraciones y bendiciéndoles mientras que usted mirará y adorará de lejos.

Vs.11 – “pero el joven Josué hijo de Nun su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.”

¡No es por nada que Josué fue escogido por Dios para ser el sucesor de Moisés e introducir al pueblo de Israel en la Tierra Prometida 40 años después!  Josué tenía la actitud que todo cristiano debiera tener – una actitud de valorar y buscar siempre tener la presencia de Dios en su vida.

Juan 15:4-5 – “Permaneced en mí, y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,  si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”

Moisés así pensaba y así se sentía con respecto a la presencia de Dios en su propia vida.

Vs.15 – “Y Moisés respondió: si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.”

Moisés le dijo a Dios: “Señor, si tú no vas conmigo, si no tengo tu presencia, entonces ¿para qué seguir adelante? Si tu no vas conmigo, yo sin ti no puedo.”

Nuestro problema, es que estamos acostumbrados a vivir la vida cristiana en nuestras propias fuerzas, sin la presencia de Dios.  Es por eso que se ve tan poco fruto en nuestras vidas.

¡Oh que este año 2017 tuviéramos la misma actitud que Josué – de no apartarnos de la Casa de Dios!  ¡La misma actitud de Moisés – de no atrevernos a intentar nada si no tenemos la presencia del Señor en nuestras vidas!

Jesús, el Pan de Vida

January 14, 2017
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Lectura: Éxodo 16:14-18, 31-36

El maná o pan del cielo que Dios dio de comer a Su pueblo durante 40 años en el desierto era simbólico o un tipo de Cristo, el Verdadero Pan que descendió del cielo…

En Juan 6:48-51, y 58 el Señor Jesús dijo: “Yo soy el pan de vida.  Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron.  Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.  Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo… Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.”

Las similaridades entre el maná en el desierto y Cristo, el Pan de Vida:

  • El maná descendió del cielo
  • Cristo es el Pan que descendió del cielo
  • El maná fue algo milagroso y misterioso
  • La venida de Cristo fue algo milagroso, sobrenatural y misterioso – La palabra “maná” significa literalmente: “¿Que és?” (“Man-hu”) Los hijos de Israel no entendían lo que era ni cómo es que era; asímismo los judíos no entendieron que Jesús era el Mesías.  Igual que preguntaron con el maná, preguntaron acerca de Jesús: “¿Quién es este?”.
  • Ellos no tenían que entender lo que el maná era, lo único que tenían que hacer era recogerlo y comérselo… De la misma manera, el pecador no tiene que comprender todo acerca de Cristo o la salvación, lo único que tiene que hacer es arrepentirse y recibirlo en su corazón.

Cuatro palabras fueron usadas para describir el maná:

1). una cosa “menuda”, (algo pequeño) — simbólico de la humildad de Cristo

2). “redonda”, — indicativo de la deidad y eternidad de Cristo, es sin principio y sin fin; todos los cuerpos celestiales son esféricos; el círculo redondo es simbólico de la eternidad.

3). “blanco”, — simbólico de la pureza de Cristo, quién fue sin mancha y sin pecado

4). “hojuelas de miel” — indicativo de la paz y el contentamiento que solo Cristo da

  • El maná descendió con el rocío de la mañana; el rocío es típo del Espíritu Santo quien atráe al pecador a Cristo;
  • El maná tenía que ser recogido mientras estaba el rocío en la tierra; Si alguien va a venir a los pies de Cristo, debe de hacerlo mientras el Espíritu Santo está hablándole, mientras está dando convicción de pecado y arrepentimiento a su corazón
  • Para convertir el maná a pan y comerlo, había que “molerlo” sobre una piedra; esto es simbólico del sufrimiento de Cristo, quién fue “molido por nuestros pecados” en la cruz del Calvario.
  • El maná tenía que ser recogido o levantado de la tierra; así Cristo tuvo que morir, fue sepultado y resucitó al tercer día; fue levantado de entre los muertos para dar vida a todo aquel que lo quiera recibir.
  • El maná estaba sobre la tierra solo por un poco de tiempo; El ministerio terrenal de Cristo fue solo por un poco de tiempo – 33 años; El tiempo para aceptar a Cristo y ser salvo es corto, cuando menos pensamos la vida se acaba.  ¡Hoy es el día de salvación!

2 Corintios 6:2 – “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.  He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” 

  • El maná fue un regalo gratuito de parte de Dios, y no se podía comprar; La salvación en Cristo es un “don” de Dios, tampoco se puede comprar, ni se puede obrar para obtenerla.
  • El maná fue dado para todos, al alcance de todo aquel que quisiera recoger y comer de él.  De la misma manera la salvación es para todo aquel que quiera creer y recibir a Cristo.  Si alguien no se muere sin ser salvo, es porque no quizo recibir a Cristo en su corazón.
  • Cada persona tenía que salir a recoger el maná; de la misma manera, cada persona tiene que acercarse a Dios por su cuenta y recibir a Cristo en su propio corazón
  • Dios mandó a Su pueblo que guardaran el maná para testimonio de las futuras generaciones; El cristiano debe contar lo que Cristo ha hecho en su vida y compartirlo con sus futuras generaciones también.

Por ultimo, el maná en el desierto representa el Antiguo Pacto bajo la Ley, o sea la religión que nunca puede salvar.  Cristo es el Pan que descendió para vida eterna.  El que de Él come no morirá, sino que tendrá vida eterna.  “El que a Él viene, nunca tendrá hambre; y el que en Él cree, no tendrá sed jamas.” – Jn.6:35

¿Que va a hacer cuando llegue a Mara?

January 12, 2017
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Lectura: Éxodo 15:22-25

vs.clave: “Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas;…” – v.23

En la jornada de todo cristiano, tarde o temprano uno llegará a sitios como “Mara”; o sea, donde tendremos que probar “tragos amargos”.  Esos lugares son definitivos en la vida.  ¿Que debemos hacer? ¿Como vamos a reaccionar cuando enfrentemos situaciones y circunstancias amargas? ¿Vamos a murmurar y a quejarnos? ¿Vamos a dejar que lo amargo, nos amargue??

Cuando el pueblo de Israel murmuró contra Moisés, él hizo algo que deberíamos aprender a hacer los cristianos: “Clamó a Jehová”, o sea – buscó a Dios en oración.

1 Pedro 5:7 – “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”

Salmos 55:22 – “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará…”

Jeremías 33:3 – “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces.”

¿Que fue lo que Dios le mostró a Moisés? ¿Hacia que hizo que dirigiera su mirada Moisés?

v.25 – “…y Jehová le mostró un árbol;”  ¡Ese árbol era simbólico del sacrificio de Cristo en la cruz del calvario!  ¡Ese árbol era Cristo!

Lucas 23:26-28, 31  “Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para la llevase tras Jesús.  Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.  Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos…. Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no harán?

Gálatas 3:10 – “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es cogado en un madero),”

¡El cristiano debe de poner su mirada en Cristo! (He.12:2) Él no solo murió para pagar por nuestros pecados, sino para salvarnos de la maldición, para sanar todas nuestras dolencias, para darnos su descanso, su paz y su gozo.  Él es el único que puede, así como ese árbol en el desierto – convertir lo amargo en dulce.

Ex.15:25 – “…y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron.”

Cristo puede tomar cualquier experiencia amarga en su vida y endulzarla para que usted pueda seguir adelante.  No mucho tiempo después, el pueblo llegó a un lugar llamado “Elim”, (v.27) en donde había “doce fuentes de aguas”…

Lo que necesitamos entender es que Dios usa situaciones y experiencias malas y amargas en nuestras vidas para “probarnos”  v.25 – “…Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó.”

Tristemente, muchos cristianos no cuidan su corazón y se amargan.  Hebreos 12:15 dice: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.”

Si usted deja que experiencias amargas en su jornada amarguen su corazón, será estorbado para poder aprender las lecciones que Dios quiere enseñarle y tristemente se quedará estancado en “Mara”, en vez de seguir adelante hacia “Elim”. En otras palabras, “no pasará la prueba”

No podemos evitar o prevenir que cosas amargas sucedan en nuestras vidas, pero qué hacemos cuando nos encontramos en esos lugares “amargos” determinará si nos quedamos estancados o si seguimos creciendo y siguiendo en la jornada que el Señor nos ha trazado – rumbo a nuestra “tierra prometida”.  Pongamos nuestra mirada en Cristo; dejemos nuestras cargas y penas a los pies de la cruz.  Su Palabra es más “dulce que la miel” y puede por lo tanto cambiar lo amargo a dulce – ¡comenzando con nuestras actitudes!