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“No sea, pues, vituperado vuestro bien.”

April 9, 2013

vituperar

Marcos 10:35-45

v.43 – “Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.” 

En este pasaje, vemos a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo peticionando al Señor Jesucristo por posiciones de autoridad en Su Reino.  Los otros discípulos se enojaron con ellos por su arrogancia y por tener una actitud altiva, pero la verdad es que ellos tenían la misma actitud, y en realidad estaban enojados porque Jacobo y Juan se les habían “adelantado” en pedirle al Señor lo que todos estaban deseando por dentro y por lo cual ya habían discutido entre ellos anteriormente…

Mr.9:33-34, “Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?  Más ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor.”

Muchas veces criticamos a los discípulos por su inmadurez, pero la verdad es que nosotros no somos mayor que ellos.  ¡Batallamos con las mismas debilidades y actitudes que tenían ellos y hasta peores!  Tristemente, lo que se ve muy amenudo entre hermanos líderes en la Iglesia son celos, envidias, un espíritu de competencia, chismes, críticas, contiendas sobre quien tiene la razón o mayor autoridad y muchas otras actitudes inmaduras y carnales. 

Digo que es triste, porque los que más deberían ser un buen ejemplo para el resto de la congregación muchas veces son lo de mayor tropiezo a la obra de Dios.  No intencionalmente por supuesto;  pues los que más producen, los que trabajan más arduamente, los que sacrifican más en la iglesia son los hermanos líderes de ministerios… Los asistentes del Pastor y sus familias, las secretarias (pagados y voluntarios), las hermanas que trabajan más de cerca a la esposa del pastor ayudándole con las actividades y eventos especiales, los hermanos y hermanas maestros de escuela dominical, los obreros de rutas de autobus, los líderes de ministerios de guarderías e Iglesias infantiles, de Coros y música especial, etc.   Son los primeros en llegar y los últimos en irse; los que más tiempo dedican a la obra a parte del Pastor y su familia; los que dan sus diezmos y ofrendas fielmente, y más allá de diezmar y ofrendar, dan para proyectos especiales, para materiales y promociones de sus propios ministerios y hasta para regalos para el pastor y su familia.  ¡Gracias a Dios por los hermanos que apoyan a su pastor y sirven a la par de él sacando la obra de Dios adelante cada semana!  ¡¿Que haríamos sin su ayuda?!

En Romanos capítulo 14, el apóstol advierte que si no tenemos cuidado, todo el “bien” que hacemos en la obra del  Señor puede terminar siendo “vituperado”… o sea “criticado duramente”, “reprendido” o “censurado” – (Diccionario Real Academia Española).  ¡Amonesta a los que son los más “fuertes” o “maduros” en la Iglesia a “no destruir la obra de Dios”! (Ro.14:1; 15:1; 14:20)

La razón que esto puede llegar a suceder es por tener una actitud incorrecta hacia el ministerio… hacia el “servir al Señor”.  Esto era lo que les sucedía a los 12 discípulos / apóstoles de Cristo… ¡Y nos sucede a nosotros también!  El Señor tuvo que reprenderlos, corregir sus actitudes y enseñarles cual debía ser la actitud de ellos como líderes en la obra de Dios, si habrían de ser usados para impactar a un mundo perdido con el mensaje del evangelio de Cristo.

Es crucial que entendamos antes que nada, que Dios no puede usar a alguien orgulloso, soberbio, altivo…   Santiago 4:6 nos dice que Dios “resiste a los soberbios”.

La raiz detras de esas actitudes de querer “ser primero” o “mayor”… cuando estamos más preocupados de tener o  cuidar  una “posición” en vez de cuidar nuestra “disposición”… ES NADA MENOS QUE UN CORAZÓN SOBERBIO… ORGULLOSO.

¡Dios no puede bendecir y añadir a un ministerio cuando sus líderes andan con envidias, celos y contiendas PARA VER QUIEN ES PRIMERO O QUIEN TIENE MÁS AUTORIDAD!

¿Cuál debe ser nuestro espíritu al servir en la obra de Dios?

1. El sentir de correcto…     Fil.2:5 – “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,…”

Mas adelante en los vs.7 y 8 nos dice que nuestro Señor tomó “forma de siervo” y que “se humilló a sí mismo”…                                                                                                                                                                                 No podemos comenzar a tener el espíritu correcto, si ni siquiera estamos dispuestos a ser “siervos humildes” como líderes en la obra del Señor.  Fil.2:3 – “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.”

2. El objeto correcto…   Col.3:23-24 – “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.”

He.12:2 dice: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”  Todo lo que hacemos, porqué lo hacemos y para quién lo hacemos debería ser con el objeto correcto: PARA EL SEÑOR!  El problema es que “servimos al ojo” muchas veces… estamos tratando de complacer a los hombres en vez de al Señor y es por eso que nos preocupamos mucho de “ser vistos por los hombres” en vez de realizar que Dios conoce nuestro corazón y que nuestros motivos todos están delante de Él. 

3.  La actitud correcta…  Luc.17:10 – “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debeíamos hacer, hicimos.”

¡Somos siervos!  La palabra en el griego para “siervos” literalmente significa “esclavos”… pero no a la fuerza, sino de voluntad propia (Ro.6:16-22)

Ro.11:36 – “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas.  A él sea la gloria por los siglos .  Amén.” 

1 Co.6:20 – “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

¡SOMOS DEUDORES AL SEÑOR! ¡Nunca podríamos pagarle por lo que hizo y continua haciendo por nosotros… lo menos que podemos hacer es SERVIRLE DE TODO CORAZÓN… CON GRATITUD… CON UN ESPÍRITU HUMILDE Y DE SIERVOS… (2 Co.5:14-15)

CONCLUSIÓN:  Tengamos cuidado con nuestras actitudes… que no seamos culpables de en vez de estar siendo instrumentos para que el Señor edifique Su obra, ser de tropiezo a otros y literalmente estar “destruyendo la obra de Dios”… Cuidémonos de no tener una actitud orgullosa, altiva, vanagloriosa… que en vez de que Dios pueda bendecir lo que hacemos para Su obra, tenga que “resistirnos” y que por nuestra causa, se detenga la bendición de Dios en nuestros ministerios.

2 Co.6:3 – “No damos a nadie ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado”

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